México despide a artista plástico Francisco Toledo

Por:  - domingo 08 septiembre, 2019

Una fotografía del artista plástico Francisco Toledo, reconocido y respetado en México tanto por su arte como por su activismo, yacía sobre una mesa de madera. Alrededor, flores. Fuera, en las calles, veladoras y canciones.

Así fue la sencilla pero emotiva ofrenda con la que los oaxaqueños y la familia de Toledo quisieron despedir al “maestro”, como muchos le llamaban.

La gente se reúne para rendir tributo al artista plástico mexicano Francisco Toledo, en el Palacio de Bellas Artes, en Ciudad de México. Toledo falleció jueves 5 de septiembre en Oaxaca, su estado natal. Reuters/Henry Romero.
La gente se reúne para rendir tributo al artista plástico mexicano Francisco Toledo, en el Palacio de Bellas Artes, en Ciudad de México. Toledo falleció jueves 5 de septiembre en Oaxaca, su estado natal. Reuters/Henry Romero.

Toledo, uno de los mayores exponentes de México, falleció el jueves a los 79 años, dijo la Secretaría de Cultura, sin especificar las causas del deceso.

El diario local Milenio aseguró, citando a sus familiares, que el artista falleció víctima del cáncer.

El artista, quien cumplió una destacada labor como activista de izquierda, luchador social, ambientalista, promotor cultural y filántropo, residía en el estado sureño de Oaxaca, donde desarrolló gran parte de su fructífera carrera.

“Las calles huelen a Toledo, las calles son de Toledo”, dijo Yésica Sánchez Maya, una activista que se acercó la noche del jueves al Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) fundado por el artista plástico y al que acudía casi cada día. “Reconocemos en Toledo la memoria de la dignidad andante y de la solidaridad hacía todos lados”.

Veladoras y mensajes, afuera del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, en honor del fallecido artista plástico Francisco Toledo. Septiembre 5 de 2019. REUTERS/ Jorge Luis Plata.
Veladoras y mensajes, afuera del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, en honor del fallecido artista plástico Francisco Toledo. Septiembre 5 de 2019. REUTERS/ Jorge Luis Plata.

“El arte está de luto”, escribió en Twitter el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien describió a Toledo como un “auténtico defensor de la naturaleza, las costumbres y las tradiciones de nuestro pueblo”.

“Desde la Secretaría de Cultura lamentamos profundamente el fallecimiento de Francisco Toledo, quien no solo fue conocido por su talento y el toque irreverente y transgresor de sus obras sino también por ser un luchador social”, escribió la Secretaría de Cultura en su cuenta de Twitter.

“México ha perdido a uno de sus más grandes artistas”, agregó y acompañó el mensaje con una foto de Toledo volando una cometa de papel con la cara de uno de los 43 estudiantes desaparecidos en 2014 en el centro del país.

El artista, conocido mundialmente por su espeso bigote cano y su pelo desaliñado, sacudió el status quo de la escena artística mexicana en la década de 1960 con su nuevo enfoque de la pintura, la escultura, la impresión, el tejido de tapices y la preservación del patrimonio cultural que lo inspiró.

Las enigmáticas pinturas, grabados y esculturas de Toledo, en las que desarrolló multitud de técnicas, retrataban los animales, colores y tradiciones de Oaxaca. Su obra, cuya brillante paleta de colores también evocaba a su estado natal, presentaba insectos, felinos y otros animales en contextos casi mitológicos.

Trine Ellitsgaard, la artista danesa de textiles esposa de Francisco Toledo, asiste a un homenaje del maestro de las artes plásticas mexicanas en Oaxaca, donde residían. Septiembre 6 de 2019. Reuters/Jorge Luis Plata.
Trine Ellitsgaard, la artista danesa de textiles esposa de Francisco Toledo, asiste a un homenaje del maestro de las artes plásticas mexicanas en Oaxaca, donde residían. Septiembre 6 de 2019. Reuters/Jorge Luis Plata.

Su activismo se centró de igual modo en Oaxaca. Era crítico, altruista y estaba comprometido con sus raíces indígenas, defendiendo el maíz nativo y los ecosistemas oaxaqueños. Trabajaba por mantener viva la cultura y lo mismo impulsó la formación artística para los niños que bibliotecas para ciegos o fábricas de papel orgánico.

También marcó una desviación de los muralistas que se inspiraron fuertemente en los conflictos civiles que dominaron la escena durante la mayor parte de la primera mitad del siglo XX en el país latinoamericano.

Sus obras están expuestas en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) -que fundó en 1988- y en museos y galerías de renombre en México, París, Nueva York y Londres.

“SU AUDACIA BROTA DE LA CERTIDUMBRE”

Toledo nació el 17 de julio de 1940 en Oaxaca, en pleno corazón de la cultura zapoteca. Fue el cuarto de siete hijos de Francisco López y Florencia Toledo. Se caso más de una vez y tuvo cinco hijos.

Desde temprana edad demostró habilidades para el dibujo y las artes plásticas. En 1960 llegó a París, donde permaneció un lustro perfeccionando su técnica. Allí conoció al también pintor oaxaqueño Rufino Tamayo.

A lo largo de su destacada carrera, se mantuvo fiel a sus orígenes a pesar de las numerosos viajes al extranjero para exponer su arte, desde Tokio a Los Ángeles. Además, rechazó toda clase de reconocimientos, preseas, diplomas y homenajes que distintas instituciones quisieron hacerle.

Un hombre coloca una cometa en tributo al fallecido artista plástico oaxaqueño Francisco Toledo, en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, el 6 de septiembre de 2019. Reuters/Luis Cortés.
Un hombre coloca una cometa en tributo al fallecido artista plástico oaxaqueño Francisco Toledo, en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, el 6 de septiembre de 2019. Reuters/Luis Cortés.

En los festejos por sus 70 años de vida fue su hija Natalia quien recibió el Premio Nobel Alternativo de una fundación sueca.

De niño le gustaba leer, pero nunca esperó que el escritor estadounidense Henry Miller se viera atraído por su obra y escribiera en la década de 1960 un texto del catálogo para sus exposiciones en Londres y Nueva York, en el que afirmó que “su audacia brota de la certidumbre”.

Toledo también dirigió campañas para preservar el patrimonio local, luchando para evitar la construcción de hoteles, nuevas carreteras y la apertura de un restaurante McDonald’s en la plaza principal de la capital de Oaxaca. Ayudó a detener un proyecto para instalar un teleférico en Monte Albán, uno de los sitios arqueológicos más llamativos de México.

Fiel a su estilo irreverente y acogiéndose a un programa de pago en especies de la Secretaría de Hacienda para cubrir sus impuestos, el artista entregó en 2001 “Los cuadernos de la mierda”: 27 tomos con 1,500 imágenes de seres que defecan, entre los que destacan calaveras, perros, demonios y peces.

La serie escatológica, hecha durante su estadía en París, es una de sus obras más representativas.

“Ha muerto uno de los grandes”, dijo Homero Aridjis, escritor, ambientalista y amigo de Toledo, para quien el artista estaba al nivel de figuras como Diego Rivera. “Encarnó en su trayectoria artística las tradiciones de la antigua cultura zapoteca, cuya lengua hablaba”, y hasta hizo arte de radiografías de su propio cuerpo.

En Ciudad de México, una imagen de Toledo agazapado en una ventana y casi a tamaño natural, obra de una de las grandes fotógrafas mexicanas del siglo XX, Graciela Iturbide, presidía el homenaje capitalino en el Palacio de Bellas Artes.

Con información de AP y Reuters

últimas noticias