En China ya no se usara dinero en efectivo

Por:  - domingo 09 febrero, 2020

China tiene 890 millones de usuarios del sistema de pagos por Internet, que realizaron transacciones por U$S 17 billones en 2017, el doble que el año anterior; y los que adquirieron bienes a través de las plataformas digitales fueron 577 millones en 2019, que serían 700 millones en 2022.

Más de 90% de los pagos por internet se realizan a través de 2 compañías: Alibaba y Tencent. La primera introdujo su sistema de pagos – Alipay – en 2003, y lo utilizaron 100 millones de usuarios en los primeros cinco años. De pronto, en los primeros dos meses de 2009, se incorporaron otros 20 millones, hasta alcanzar un total de 700 millones en diciembre de 2019.

Tencent es la principal empresa de juegos digitales de China; e introdujo su sistema de pagos on line – Tenpay – en 2005; a la que sumó la aplicación de mensajes WeChat en 2011, para fusionar a las dos en WeChatPay con 900 millones de clientes el año pasado.

Los costos del servicio tienden a la gratuidad: declinan a medida que aumentan los usuarios, exactamente lo contrario de lo que ocurre con la acumulación orgánica del capitalismo en la fase industrial, donde la tasa de retorno forzosamente se reduce en tanto se eleva la inversión de capital.

China experimenta hoy un boom de consumo de magnitud global (U$S 7.9 billones en 2019); y en más de la tercera parte se realiza sin recurrir al dinero en efectivo para cancelar obligaciones. A éste ritmo, los pagos digitales cubrirían más de los dos tercios del consumo en 2030.

Dos factores nítidos impulsan éste cambio histórico: la población china es la más bancarizada del mundo (79% del total dispone de cuentas o cajas de ahorro); y más de 80% de los usuarios de Internet utilizan smartphones como mecanismo de intercomunicación (eran sólo 29% los que reunían esta condición en 2013).

Desde sus equipos de Internet móvil (smartphones), los usuarios de la República Popular realizan – Alipay y WeChatPay mediante – inversiones y adquisiciones de todo tipo, al tiempo que pagan impuestos, taxis, restaurantes y supermercados, entre otros.

Los usuarios pagan entre 0.6% y 1% por cada transacción; y a medida que aumenta su número, el precio del servicio se derrumba (si superan los 100 mensuales, se abona 0.1% por unidad, prácticamente gratis).

China, la segunda economía del mundo, (U$S 13.9 billones/15% del PBI global) se ha convertido en un país que deja de lado el dinero en efectivo (cash) en sus transacciones. Así, en los últimos 4 años, cayó más de 13% el circulante en relación al producto, que sería 30% en 2025. Es una tendencia que se orienta nítidamente hacia su desaparición.

Esta novedad histórica se intensifica por la incorporación de la tecnología 5G, de la que dispondría China de 480 millones de usuarios en 2025 (40% del total mundial), que treparían a más de 1.000 millones en 2030.

Huawei, la principal proveedora 5G del mundo, cerró más de 60 acuerdos comerciales en el sistema global en 2019; y este año comprometió su participación decisiva en el desarrollo 5G de Gran Bretaña y la República Federal, y lo haría con los 26 países europeos restantes en los próximos 2 años.

También ha vendido en el mundo 400.000 usinas 5G hasta octubre del año pasado: un crecimiento de 300% anual; y se apresta a firmar fuera de Europa 35 grandes acuerdos comerciales en 2020, en primer lugar, con Brasil, el mayor mercado de América Latina. Los acuerdos 5G de Huawei incluyen a los realizados con Suiza, Mónaco, Francia, Malasia y Rusia.

Hay una relación directa entre el auge del sistema de pagos de Alibaba/Tencent, y el alza de la productividad en China, sobre todo la de sus pequeñas y medianas empresas: se han creado más de 40 millones en los últimos 6 años, de ellas 15% son start ups de alta tecnología.

La competencia en el capitalismo avanzado no se realiza a través de los menores precios, sino mediante la innovación, la constante creación de nuevos productos, tecnologías, recursos y organizaciones; y las plataformas digitales de Alibaba y Tencent permiten a las pymes chinas utilizar las tecnologías de punta y los diseños más sofisticados, sin prácticamente realizar nuevas inversiones.

Los servicios en la “nube” de Alibaba Cloud cubren más de 80% de las compañías que cotizan en las bolsas de Shenzen y Shanghai (con activos por más de U$S 17 billones); y esto les ha permitido a sus usuarios ahorrar U$S 28.800 millones en gastos high tech en 2019.

También, 4.300 aldeas de toda China venden sus productos mediante Taobao, la plataforma digital/comercial de Alibaba, con ganancias que superaron U$S 5.400 millones el año pasado.

La productividad en el capitalismo surge de la competencia cruzada con la especialización; y las plataformas digitales de Tencent/Alibaba les permiten a las pymes chinas acceder de inmediato a éste camino de intensificación, con costos mínimos que tienden a desaparecer.

Las aldeas rurales más pobres de China se incorporan así a la economía digital más avanzada del mundo, junto con la norteamericana, y que hoy abarca 40% del PBI, que sería 70% en 2030.

Es imposible comprender a China y a sus extraordinarios logros económicos, políticos, sociales y culturales si se pierde la capacidad de sorpresa.

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