Dos meses tienen los chilenos para estudiar y debatir los 388 artículos que contiene el borrador de la nueva Constitución del país antes de ir a las urnas. El texto, que marcaría el comienzo de cambios fundamentales en el país, describe a Chile, en su primer artículo, como un “Estado social y democrático”, así como “plurinacional, intercultural y ecológico”.

Los ciudadanos tendrán la última palabra con su voto el 4 de septiembre, día en el que decidirán si aprueban sustituir la actual Carta fundamental, legado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), o si prefieren otra vía para el cambio.

La sesión final de la Convención Constitucional -paritaria e integrada por 154 representantes electos, en su mayoría independientes progresistas e incluyendo escaños indígenas-, contiene 388 artículos, 259 más que la actual, considerada por muchos como el origen de las desigualdades por su corte neoliberal y por favorecer la privatización de servicios básicos.

Miembros de la Convención Constituyente encargada de redactar una nueva Constitución posan para una selfie durante la presentación oficial del borrador de la nueva Constitución, en el Monumento Nacional Ruinas de Huanchaca en Antofagasta, norte de Chile, el 16 de mayo de 2022.
Miembros de la Convención Constituyente encargada de redactar una nueva Constitución posan para una selfie durante la presentación oficial del borrador de la nueva Constitución, en el Monumento Nacional Ruinas de Huanchaca en Antofagasta, norte de Chile, el 16 de mayo de 2022. © AFP – Cristian Rudolffi

El órgano constituyente entregó uno de los ejemplares al presidente, Gabriel Boric, y se disolvió tras un año de trabajo. El proceso se abrió en octubre 2020 tras el respaldo de casi el 80% de los ciudadanos en un plebiscito histórico, como una salida para desarticular la ola de protestas contra la desigualdad de 2019, las más graves desde el fin de la dictadura que dejaron una treintena de víctimas mortales y miles de heridos.

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“Hay algo en lo que todos y todas tenemos que estar orgullosos: que en el momento de la crisis más profunda política, institucional y social que ha vivido nuestra patria en décadas, los chilenos y chilenas optamos por más democracia y no por menos”, indicó el mandatario.

“Este proyecto de Constitución y el plebiscito no deben ser un juicio al Gobierno, es el debate sobre el futuro y destino de Chile para las próximas cuatro o cinco décadas”, señaló Boric, que no puede hacer campaña a favor de ninguna opción, pero invitó a debatir sobre “los alcances del texto, mas no sobre falsedades, distorsiones o interpretaciones catastróficas ajenas a la realidad”.

El Gobierno ha creado el sitio web www.gob.cl/chilevotainformado/ para que la ciudadanía lea y descargue la propuesta de la nueva Constitución.

¿Qué contiene la propuesta de la nueva Constitución?

En sus 388 artículos, la propuesta consagra derechos sociales como un nuevo sistema de salud pública y universal, educación gratuita, mejores pensiones y acceso a la vivienda y al agua.

Además, el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo (que por ahora solo se permite por tres causales), el carácter plurinacional del Estado (en el que conviven varias naciones indígenas), mayor autonomía para los pueblos originarios (el documento reconoce 11 grupos indígenas que representan el 12,8% de los 19 millones de habitantes) y un proceso para devolver tierras a los pueblos indígenas.

Personas sostienen un cartel mientras llegan a manifestarse a favor del aborto libre, hoy afuera de la Convención Constitucional, en el excongreso en Santiago (Chile). El aborto legal es una reivindicación histórica de los colectivos feministas de América Latina, donde solo Argentina, Cuba, Uruguay, Guyana y cuatro estados de México lo han despenalizado.
Personas sostienen un cartel mientras llegan a manifestarse a favor del aborto libre, hoy afuera de la Convención Constitucional, en el excongreso en Santiago (Chile). El aborto legal es una reivindicación histórica de los colectivos feministas de América Latina, donde solo Argentina, Cuba, Uruguay, Guyana y cuatro estados de México lo han despenalizado. © Elvis González / EFE

También la paridad de género en los poderes Ejecutivo (en todos sus niveles), Legislativo y Judicial con igual remuneración entre hombres y mujeres.

Igualmente, contiene la controversial eliminación del Senado argumentando que el poder Legislativo estará integrado por el Congreso de Diputados y una Cámara de las Regiones que sustituiría a la de Senadores. Y propone la reelección presidencial inmediata o posterior solo en una ocasión, algo que no permite la actual Constitución.

También contempla derechos ambientales, de los animales y la naturaleza.

“Esta propuesta constitucional que hoy (lunes, 4 de julio) entregamos está llamada a convertirse en la base del país más justo con el que todas y todos soñamos”, afirmó la presidenta del órgano constituyente, María Elisa Quinteros.

Para unos, la nueva Constitución es una “oportunidad histórica”

Amnistía Internacional (AI) comenzó también este miércoles su propia campaña. La Organización está a favor de aprobar la propuesta de nueva Constitución chilena.

“En septiembre nos enfrentaremos a dos opciones que van a determinar el futuro de las actuales y futuras generaciones. Por un lado, la ciudadanía podrá aprobar y abrir la puerta a una Constitución que favorece la igualdad de derechos, o bien rechazar y quedarse con la actual que ha demostrado que favorece a unos por sobre otros”, afirmó el director ejecutivo de AI Chile, Rodrigo Bustos.

Según la organización internacional, el texto vigente “no incluye determinados derechos que son vitales, como, por ejemplo, el derecho a la vivienda, al agua, a la alimentación, o los considera, pero de manera muy deficiente, como ocurre con el derecho a la salud y la seguridad social”.

Por su parte, la directora para las América de AI, Erika Guevara, señaló que “los ojos del mundo están sobre Chile. La población tiene una oportunidad histórica para corregir el camino de desigualdades e injusticias de muchas décadas, y consagrar los derechos humanos en una nueva Constitución representativa e inclusiva, como primer paso para construir un país más justo y libre para todas las personas”.

Para otros, la nueva Constitución está “lejos de convocar una mayoría”

El expresidente chileno, Ricardo Lagos (2000-2006), en cuyo mandato se hizo una gran reforma constitucional que llevó a la democratización de la elección de senadores y la subordinación total del Ejército al Gobierno, ha dicho que el país se “merece una constitución que suscite consenso” y aseguró que ni la propuesta que irá a plebiscito, ni la actual Constitución “están en condiciones de lograrlo”.

El exmandatario socialdemócrata indicó, además, que “el proceso constituyente en el que hoy estamos embarcados no terminará el 5 de septiembre, al día siguiente de que sepamos el resultado del plebiscito de salida, porque las dos alternativas en juego están lejos de convocar a la gran mayoría ciudadana”.

En caso de que gane el rechazo, Lagos argumenta que “habría que rebajar el quórum para reformas constitucionales” o “poner término a los vestigios de Estado subsidiario que permanecen en la carta fundamental actual y consagrar el Estado social y democrático de derecho”. De imponerse la aprobación, en cambio, Lagos sostiene que habrá que “revisar a fondo el rol del presidente de la República y del llamado bicameralismo asimétrico” o “corregir el diseño del Estado Regional”.

¿Qué se espera de los resultados del plebiscito del 4 de septiembre?

Más de tres cuartas partes de los votantes chilenos en un referendo de 2020 pidieron una nueva Constitución, pero la entrega del proyecto llega en un momento en el que los ciudadanos parecen estar cada vez más escépticos respecto al trabajo de la Convención.

A principio de año, las encuestas indicaban una clara mayoría con la intención de votar a favor de la nueva Constitución, pero desde abril los sondeos han encontrado un marcado cambio de opinión.

Según la última encuesta de la consultora privada Cadem del pasado fin de semana, recogida por la agencia EFE, un 51% es favorable a rechazar el texto, frente a un 34% que lo aprobaría. La derecha chilena votará en contra de la propuesta al encontrarla “radical”, mientras que la izquierda se inclina por darle luz verde.

Mientras, un grupo de convencionales de derecha publicaron una carta en la que reafirman su intención de votar en contra del texto y denuncian que este fue escrito por “una izquierda atrincherada en su ideología radical”.

Si el proyecto es rechazado en el plebiscito, la Constitución actual permanecerá vigente, aunque haya un amplio acuerdo en que el país necesita una nueva Carta Magna. Y si el documento es aprobado, se pondrá en marcha un proceso que tomará años para convertirse en una realidad. El Congreso tendría que aprobar nuevas leyes para implementar sus requisitos.

Con EFE y AP

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